Convertir el conocimiento en valor público
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La Universidad Nacional de Colombia atraviesa uno de esos momentos que obligan a mirar más allá de la coyuntura. Mientras nos preparamos para la elección de nuevas decanas y decanos, vale la pena recordar que estos cargos representan mucho más que una responsabilidad administrativa o académica. Son espacios de liderazgo desde los cuales se define, en buena medida, la universidad que acompañará a Colombia durante las próximas décadas.
Quienes asuman estas funciones encontrarán una realidad profundamente distinta a la que enfrentaron generaciones anteriores. La educación superior vive una transformación histórica impulsada por cambios demográficos, revoluciones tecnológicas, exigencias crecientes de sostenibilidad, nuevas expectativas de los jóvenes y demandas sociales cada vez más complejas. A ello se suman los efectos del cambio climático, las crisis humanitarias locales y globales, la acelerada transformación del mundo del trabajo y la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales para responder a emergencias y desastres. La experiencia reciente del terremoto ocurrido en el occidente del país demostró tanto el enorme compromiso de nuestra comunidad universitaria como las limitaciones que aún debemos superar: más de 400 estudiantes, docentes y egresados participan en las labores de apoyo, acompañados de una movilización humanitaria sin precedentes en la historia de la Universidad.
Formación integral, sostenibilidad y gestión del conocimiento en el territorio
Una institución de carácter nacional como la nuestra debe avanzar hacia capacidades más permanentes de preparación y respuesta, que le permitan actuar de manera coordinada con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, las gobernaciones y las alcaldías, garantizando una presencia más eficaz, oportuna y articulada en los territorios que enfrentan situaciones de crisis.
Para una institución como la Universidad Nacional de Colombia, estos desafíos tienen una dimensión especial. Nuestra misión no se limita a la formación de profesionales. El marco normativo que nos rige y nuestra propia tradición institucional nos convoca a contribuir al desarrollo del país, fortalecer la democracia, aportar a la construcción de paz, cerrar brechas territoriales y producir conocimiento útil para la transformación social. Ello exige una universidad en la que las funciones misionales de docencia, investigación y extensión se articulen de manera mucho más coherente, pertinente y efectiva, de modo que el conocimiento generado en sus aulas y laboratorios se traduzca en soluciones concretas para los problemas nacionales y regionales. En esa tarea, el Plan Estratégico Institucional PLEI 2034 constituye una hoja de ruta ambiciosa y necesaria: una universidad integrada con los territorios, comprometida con la........
