Viva Colombia, viva Israel
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Durante la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, el rabino David Michaan lanzó un grito poco convencional para este tipo de ceremonias en nuestro país: “¡Viva Colombia! ¡Viva Israel!”. La frase, celebrada por seguidores del Tigre y rechazada por sus críticos, ya apuntaba con claridad lo que serían las relaciones entre el nuevo Gobierno y un Estado, el israelí, acusado de genocidio.
A solo siete semanas de posesionado como presidente, el Gobierno de De la Espriella ha anunciado una serie de decisiones que suponen un giro radical en la relación con Israel. Entre ellas están el reconocimiento de la soberanía israelí sobre…
A solo siete semanas de posesionado como presidente, el Gobierno de De la Espriella ha anunciado una serie de decisiones que suponen un giro radical en la relación con Israel. Entre ellas están el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, el anuncio del traslado de la embajada colombiana a Jerusalén y, la más reciente, el retiro de Colombia de su intervención en el proceso que adelanta Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia. En ese proceso, Sudáfrica acusa a Israel de violar la Convención para la Prevención del Genocidio, adoptada en 1948.
A las decisiones en política exterior emprendidas por el canciller Omar Bula se ha unido un discurso, a mi parecer, confuso: la lucha contra el antisemitismo. En reuniones sostenidas con miembros del Gobierno israelí en Estados Unidos, Bula dijo que rechazaba inequívocamente la persecución a judíos y adhirió a nuestro país a la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto. La pregunta es: ¿Dónde termina la lucha necesaria contra el antisemitismo y dónde empieza a utilizarse ese concepto para descalificar críticas........
