El golpe que duró tres días
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En los próximos días estará en librerías de España y América mi nueva novela “Los golpistas”, publicada por la editorial Galaxia Gutenberg, de mi amigo Joan Tarrida, editor de extraordinaria perspicacia, que hace tres años publicó “Los genios”, mi novela sobre el puñetazo que Vargas Llosa le dio a García Márquez en un teatro mexicano. Ambas novelas surgieron de una sola pregunta, una curiosidad antigua, persistente, una duda quemante que debía aclarar. En el caso de “Los genios”, la pregunta era bien simple: ¿por qué carajos el genio Vargas Llosa le dio una trompada al genio García Márquez, dejándolo nocaut, y no le habló más? El interrogante que dio origen a “Los golpistas” lleva agitando mi imaginación hace más de veinte años: ¿por qué diablos el golpe que le dieron a Hugo Chávez en abril de 2002 triunfó el primer día y fracasó tres días después? Quiero decir: ¿por qué los confabulados traicionaron a Chávez, lo encerraron en un calabozo, lo obligaron a firmar una carta de renuncia, exhibieron el documento en televisión y, tres días después, contritos por la felonía, lo restituyeron en el poder?
No conocí a Chávez personalmente, pero lo entrevisté en 1998, meses antes de que ganase las elecciones presidenciales. Yo presentaba un programa de entrevistas desde Miami, emitido por la cadena CBS en español, que se veía en toda América, desde Canadá hasta la Argentina, y en Venezuela era difundido por el canal de noticias Globovisión. Todas las noches visitaban mi programa grandes personajes de la vida hispanoamericana: políticos, músicos, actores, escritores, pintores, deportistas de élite. Eran tiempos de esplendor en la televisión. Disponíamos de un abultado presupuesto para invitar a Miami a grandes celebridades: dos boletos aéreos en primera clase, cuatro noches en un hotel cinco estrellas, limusina a disposición durante la estadía, viáticos en efectivo. ¿Quién podía resistirse a semejante invitación? Por eso invitamos al candidato presidencial Hugo Chávez, quien, por supuesto, tampoco se resistió. Chávez me dijo por teléfono desde Caracas que no se perdía mis entrevistas y estaría........
