Breve historia del no
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Atacar estatuas y bajar a ciertos personajes del pedestal puede parecer posmoderno, pero es en realidad una tradición antiquísima. Los romanos, gente práctica y consciente del precio del mármol, inventaron hace milenios el reciclaje de monumentos, sustituyendo una cabeza por otra según intereses propagandísticos. El ególatra emperador Nerón hizo erigir una colosal escultura suya que dio nombre al Coliseo; cuando murió, Vespasiano la reconvirtió en el dios Sol; más tarde, Cómodo mandó decapitar al astro rey y colocar sobre el cuello rebanado su propio retrato, que correría a su vez una suerte similar. La costumbre tenía su versión doméstica: los bustos de las damas se esculpían en varias piezas, con peinados de quita y pon que se adaptaban a la moda imperante.
Milenios después, incluso en estos tiempos líquidos, seguimos enfrentándonos por el destino de las piedras, y nuestros tótems son aún objeto de debate. Una estatua de Cervantes fue embadurnada en San Francisco con........
