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Cuando la tierra tiembla y el bosque arde

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30.09.2026

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El turismo colombiano se ha venido consolidando como una prometedora alternativa frente a las economías extractivas, pero, más aún, como una vitrina privilegiada para mostrar al mundo la exuberancia de nuestra naturaleza, dada la variedad de ecosistemas. La campaña oficial «Colombia, el país de la belleza», reforzada con el eslogan «Descubre la diversidad de Colombia», promovida por el Gobierno Petro, posicionó a la biodiversidad como la principal ventaja competitiva del sector y la convirtió en un gancho estratégico para multiplicar el flujo de turistas extranjeros.

Sin embargo, en apenas seis semanas, dos crisis devastadoras han…

Sin embargo, en apenas seis semanas, dos crisis devastadoras han puesto en jaque esta vitrina comercial. Primero, el terremoto del 10 de agosto y, luego, la persistente oleada de incendios forestales que se extendió a lo largo de este mes.

La violencia geológica arrancó con el sismo de magnitud 7,4, que tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, el más fuerte registrado en nuestro territorio en el siglo XXI, con un trágico saldo de víctimas mortales, heridos y viviendas afectadas. Además, la infraestructura turística del occidente del país quedó fracturada: aeropuertos con operaciones restringidas, vías bloqueadas en el Valle y el Cauca, hoteles rurales con servicios suspendidos en el Eje Cafetero, parques temáticos cerrados y rutas bloqueadas hacia pueblos patrimonio como Salento y Filandia.

Sin iniciarse la reconstrucción, el país enfrentó la otra emergencia, tras la propagación de una veintena de incendios forestales en siete departamentos, con focos en Tolima y Boyacá. Solo en Villa de Leyva, bastión del patrimonio histórico, el fuego consumió más de mil doscientas hectáreas del Santuario de Fauna........

© El Espectador