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13.02.2026

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La extrema derecha colombiana no parece dar una. Sus liderazgos no salen de su estado de sobreexcitación permanente, que no creo corresponda al estado de ánimo del país, y no parecen tener nada que proponer.

Aquí hay algo raro que merece algún esfuerzo de interpretación. Por ejemplo, los centristas en casi todo el mundo están metidos en profundos problemas; los de sus pares colombianos, aunque no un reflejo mecánico de ellos, sí que revelan unos patrones comunes. En cambio, las derechas radicales han ganado en muchas partes, y aspiran con razones fundadas a mantener su poder o a ampliarlo en otras tantas. ¿Por qué no aquí? Hay muchas explicaciones posibles, y si la coyuntura y la energía me lo permiten, discutiré en esta columna algunas de las principales.

Primero, el nacionalismo, una fuerza muy potente, subestimada sistemáticamente por numerosos intelectuales, ha estado en el centro del ascenso de las nuevas derechas como herramienta de contraposición frente a “las élites globalistas”. Hasta Milei, un triste perrito faldero, puede pretender que sigue un programa de........

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