Kafka en busca de Goethe y de Schiller
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Franz Kafka comenzó a escribir sus Diarios en 1910, motivado por su amigo Max Brod, y llevado por la apatía. A finales de año plasmó en sus apuntes su estado de ánimo por aquellos tiempos: “La verdad es que soy como de piedra, soy como mi propio mausoleo; no queda ni un resquicio para la duda ni para la fe, para el amor o para la repulsión…”. Llevaba meses sin escribir. Solo tomaba apuntes y soltaba frases dispersas en sus borradores. Se describía, se destruía e intentaba volver a construirse. A creer y a crear. Entonces decidió ir a la ciudad de Weimar, Turingia, para buscar una idea, por lo menos una idea, en el aire que respiraron Johann Wolfgang Goethe y Friedrich Schiller, y entre sus cosas y sus apuntes y en las habitaciones en las que escribieron, hallar un destello de luz, algo que le........
