En defensa de la hamburguesa triple
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La vida tiene coincidencias tan asombrosas y gratificantes que quienes descreen del dios Azar las terminan llamando milagros. Curiosamente, me había pasado las vacaciones leyendo un par de libros de Umberto Eco: De la estupidez a la locura (2016) y Apocalípticos e integrados (1965), cuando al regresar a clases, en la sesión de Filosofía a la calle, un estudiante me propuso el viral tema de la hamburguesa triple.
No estaba enterado del asunto, pero ellos, ilustradísimos en temas virales de redes sociales, me mostraron los principales vídeos y las aristas del debate. Me contaron, palabras más, palabras menos, que todo comenzó cuando un creador de contenido (@castillaneando) publicó un vídeo contando una primera cita que tuvo hace unos cuatro años, con una joven de 27 (él tenía 37). Según su relato, la llevó inicialmente a “las calles del hambre”, una zona popular de comida rápida en Venezuela, pero ella se negó a comer ahí y pidió cambiar de lugar. Él aceptó, presentándose como un “caballerito complaciente”. Ya en el restaurante elegido por ella, antes de que él decidiera qué pedir, la joven ordenó una hamburguesa triple, uno de los platos más grandes y costosos del menú. Nuestro caballero afirmó que ese gesto, sumado a que ella pasó buena parte de la cena revisando el celular, cambió su forma de ver a las mujeres, y remató con la frase que más polémica ha generado:........
