España: un caso de suicidio en Occidente
La política exterior de España se ha convertido en el juguete de las pulsiones ideológicas de un gabinete de izquierda radical que ha hecho de la hostilidad a Occidente su seña de identidad. La proyección internacional del Estado debe ser el reflejo unívoco de sus intereses estratégicos permanentes y de su pertenencia, por convicción y derecho, al ámbito de las democracias occidentales. Sin embargo, bajo el mandato de Pedro Sánchez, España ha decidido transitar por una senda de creciente irrelevancia acompañada de una animadversión gratuita y exponencial hacia sus aliados naturales. Esto sólo cabe calificarse como un suicidio geopolítico de dimensiones históricas.
La contumaz negativa del Gobierno a prestar asistencia logística y operativa a los EEUU en las bases de utilización conjunta de Rota y Morón es una enmienda a la totalidad de la credibilidad internacional de España y una ruptura unilateral de la pacta sunt servanda que rige las relaciones entre aliados. Mientras el mundo asiste a una operación, tras décadas de impunidad, contra una teocracia que ha hecho de la desestabilización regional y del terrorismo de Estado su razón de ser, el Ejecutivo español se refugia en un pacifismo de salón que, en la práctica, es un balón de oxígeno a una de las tiranías más........
