Pandemonium en la Agencia Tributaria el día después de la campaña
La falacia post hoc, ergo propter hoc, es decir, que una cosa ocurre justo antes de otra, y, por tanto, la segunda es consecuencia de la primera, es uno de los errores lógicos más comunes. Por supuesto, la causa siempre es anterior al efecto, pero no todas las cosas que pasan antes de algo son su causa. Por ejemplo, si llueve después de que lave el coche, habré tenido mala suerte, pero el lavado no habrá provocado la lluvia. Por otra parte, algunos sucesos que no parecen suficientes para desencadenar consecuencias pueden desencadenarlas. Por ejemplo, una gota de agua no parece la causa de que un vaso se desborde, pero siempre que el vaso no esté lleno.
Les cuento todo esto porque el día después del final de la campaña de renta se produjeron algunas consecuencias inesperadas en la Agencia Tributaria. En el último día de la campaña, el 30 de junio, la práctica totalidad de los contribuyentes pagan, al menos el 60 %, de las declaraciones a ingresar. Según las previsiones de la Agencia Tributaria, estamos hablando de unos 7,7 millones de contribuyentes que habrán ingresado más de 24.600 millones de euros. Es cierto que a más de 15 millones de contribuyentes les sale el IRPF a devolver, pero las devoluciones, que se suelen cobrar muy rápido, se van escalonando.
El esfuerzo de gestionar los impuestos de tantos contribuyentes es muy importante. Y lo cierto es que es difícil de valorar, y no sólo porque toque pagar, sino especialmente por el descontento con la gestión del dinero público, con los casos de corrupción y también con las subidas de impuestos. En concreto, los españoles pagamos más IRPF que nunca, y tenemos que destinar más porcentajes de nuestra renta que en ningún otro momento a pagar este impuesto. El tipo efectivo del IRPF es el récord histórico, el 15,1% de todas las rentas de los hogares.
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