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Trump, tentado con retirarse de Irán sin terminar su trabajo por la economía

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05.04.2026

"¡Es la economía, estúpido!", la célebre frase de James Carville, asesor del demócrata Bill Clinton en la campaña de 1992 pasó la historia porque le impulsó desde su modesto sillón de gobernador de Arkansas hasta el Despacho Oval. La puesta del foco en la economía descolocó a su contrincante, el republicano, George Bush, padre, que seguía volcándose en los éxitos de su política exterior con la caída de Irak y olvidándose de los problemas cotidianos. Lo mismo que le ocurrió dos décadas después a Biden.

Trump comunicó a sus asesores el martes que estaba dispuesto a poner fin a la guerra, para cumplir el plazo que se había dado de entre cuatro y seis semanas. El presidente no mencionó siquiera la posibilidad de alcanzar un acuerdo, del que en otras ocasiones había señalado que las negociaciones 'van muy bien". Solo dijo que estaba cerca de alcanzar sus principales objetivos: debilitar a la Guardia Republicana iraní y sus arsenales de misiles y acabar con la amenaza nuclear. Según sus palabras. Irán tardará ahora entre veinte y treinta años en reconstruir sus arsenales nucleares.

Trump olvidó del resto de objetivos que, en apariencia, eran altamente prioritarios como la sustitución del Gobierno iraní ó la reapertura de Ormuz. Sobre el mando iraní, ahora dice que sus nuevos responsables son "mucho más razonables", pese a que las negociaciones las encabeza el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, uno de los halcones del régimen de los ayatolás, conocido por su oposición a desmantelar el arsenal atómico, y al que quitó de la lista negra de políticos a exterminar para facilitar las conversaciones.

Sobre el Estrecho de Ormuz, dio de plazo hasta el lunes, 6 de abril para reabrirlo, so pena de volar las infraestructuras energéticas iraníes, incluido la isla de Jark, que concentra el 90 por ciento de sus instalaciones.

El Pentágono envió varias misiones de marines a la zona, la última llegó esta semana, hasta completar en torno a 15.000 mil hombres, para tomar Jark o alguna de las islas ubicadas en el codo de Ormuz, por donde la Guardia Revolucionaria desvía actualmente los petroleros hacia sus aguas para impedir o facilitar su tránsito, dependiendo de la bandera que porten.

La patata caliente de Ormuz

En su red Truth Social pasó la patata caliente de reabrir el Estrecho a........

© El Economista