Gloria a Dios en el cielo y en Ciudad Juárez...
Esta frase, repetida cada año como un canto de esperanza, encierra una verdad que trasciende lo espiritual: la paz no es solo un deseo, sino una tarea que nos involucra a todas y todos. En Ciudad Juárez, la paz se siente como una aspiración profunda, pero también como una exigencia ética, jurídica y social. Hablar de ella en este contexto implica reconocerla como un derecho humano, como un anhelo legítimo y como una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad.
Las experiencias violentas locales generaron heridas profundas en la vida comunitaria. Por ello, reducir la paz a la mera ausencia de violencia armada resulta insuficiente. Los marcos normativos internacionales y nacionales de derechos humanos han sido claros: La paz se construye cuando se garantizan las condiciones esenciales para que cada persona pueda vivir con dignidad. La Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, reconocen derechos fundamentales como la vida en todas sus etapas, la libertad, la seguridad, la justicia, y la igualdad, como la base indispensable para........
