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Audio: Queda expuesta parcialidad de Brighite...por “la amiga”

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16.03.2026

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-Menos regidores... ¿de más de 100 mil pesos al mes?

-Una mesa con Cruz, Ariadna, Andrea y demás

-Tiene Juárez lugares disponibles para maquiladoras

En una reunión hace meses, el 24 de octubre del año pasado, para ser exactos, la dirigente estatal de Morena, Brighite Granados de la Rosa, exhibió abiertamente la parcialidad que reclaman algunos grupos del partido.

Ello quedó documentado con un audio discretamente grabado por alguno de los asistentes, el cual presentamos en versión digital de La Columna.

El encuentro donde alguien captó el mensaje de Granados de la Rosa fue realizado en una granja del norte de la capital del estado, a donde fueron invitados quienes se presumen como morenistas químicamente puros, guardianes de los valores del partido y custodios de la república y de la 4T.

Entre otros, acudieron Luis Daniel López, coordinador estatal de la estructura territorial de Morena; el diputado local Óscar Avitia y Benjamín Carrera, representante estatal de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural; además de Obed Domínguez, presidentes municipales del estado y otros cuadros que gravitan en torno a la dirigente morenista y la nómina pública federal.

"Entonces, yo les propongo que nos vayamos con estas tareas: uno, que podamos ir organizando la visita de la presidenta al municipio, que nos ayuden a organizar la visita; dos, que empecemos a armar una estructura dentro de los municipios y las diferentes comunidades que nos puedan ayudar a enfocar los perfiles", les dijo Granados a los asistentes durante su mensaje, según el audio referido al comienzo de esta entrega.

"Que puedan ir diciéndonos ustedes: oye, ¿sabes qué? A mí me gustaría participar como regidora, a mí me gustaría ser presidente municipal, a mí me gustaría participar para la sindicatura, para una diputación local, para una federal. Para la gubernatura... espero que nadie le quiera competir a la amiga", agregó la dirigente, frente a un Luis Daniel López radiante en aplausos y otros...sorprendidos por el destape!.

Otros registros audibles e imágenes de la reunión muestran que el encuentro era, en realidad, una actividad de apoyo a la senadora Andrea Chávez -¿ella sabría?-, a cuyo proyecto llenan de flores y grandes adjetivos otros de los asistentes, por ser el único que representa -según los mismos convidados- los principios verdaderos del morenismo.

Es por ello que Granados ha sido señalada como un árbitro parcial, no neutral ni objetivo. La falta de institucionalidad ha quedado demostrada en otras ocasiones, incluso cuando públicamente ha tomado partido por alguna causa o personaje.

Que tenga su corazoncito es totalmente válido, ni que fuera un robot. Pero de eso a perder la verticalidad con todo el descaro del mundo y poner la estructura partidista a trabajar lejos de la institucionalidad a la que está obligada, hay mucha diferencia.

Quién sabe qué tan costoso le resulte a la dirigente jugar con fuego y tratar de cargar irregularmente los dados, atenida a que no puede ser cambiada hasta después de las elecciones de 2027.

Además, esos aplausos gratuitos no son requeridos en el poderoso cuartel Andrea.

El llamado Plan B de reforma electoral, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, no elimina el asunto del carísimo sistema de gobierno municipal, que plantea reducir el número de regidores a un máximo de 15, con el fin de abaratar los costos de los cabildos.

Menos sillas en el máximo órgano de los ayuntamientos significa menor gasto público, en efecto, pero las implicaciones políticas son más profundas, pues ahora esas posiciones, electas en planillas junto con los candidatos a presidentes municipales, sirven básicamente para el pago de cuotas partidistas y para mantener controles políticos dentro de los municipios.

En Ciudad Juárez, por ejemplo, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar dijo con claridad desde la primera propuesta de reforma que la ciudad podría funcionar perfectamente con 15 regidores, aunque actualmente opera con 20.

Si no hay alteración en una reducción como lo que sigue siendo tema de la próxima propuesta de reforma, queda en evidencia la poca utilidad de los otros cinco ediles que saldrían bailando en la eventualidad de un recorte que, nomás en sueldos de regidores titulares, representaría un ahorro de unos cinco millones de pesos al año.

Más allá de eso, durante años los cabildos crecieron bajo una lógica más política que administrativa. Los regidores se convirtieron en moneda de negociación electoral, para repartir cuotas entre partidos, grupos internos y aliados de campaña.

Jamás se trató de mejorar la representación ciudadana. La mayoría de los cabildos crecieron simplemente para inflar las nóminas políticas.

La reforma que plantea la presidenta busca precisamente cortar por ahí: cabildos más compactos y menos costosos. En Chihuahua el ajuste sería visible. Además de Juárez, municipios como Delicias, Cuauhtémoc, Ojinaga, Jiménez, Parral y Camargo también tendrían que reducir regidores para ajustarse al nuevo tope.

Pero reducir el número de regidores sin normar sus salarios, regularlos, toparlos con criterios presupuestales, poblacionales y fiscales, sería tanto como permitir que permanezca un sistema que por años ha sido opaco y ha representado un oneroso gasto hormiga para las ciudades.

Independientemente de que avance o no la reforma electoral federal en su nueva edición anunciada para esta semana, los gobiernos municipales y el Congreso del Estado deberían tener este pendiente entre sus prioridades.

En 2023, Andrés Manuel López Obrador fue capaz de sentar a los aspirantes presidenciales en una mesa, para poner las reglas de la sucesión y lograr un acuerdo que impidiera la fractura de Morena y la 4T.

Las fricciones entre los aspirantes no acabaron con eso, pero al menos Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Ricardo Monreal y hasta Gerardo Fernández Noroña, sabían que, si no alcanzaban la candidatura presidencial, algo les tocaría para mantenerse vigentes en la actividad política y, sobre todo, aportarían a la consolidación del régimen inaugurado por el tabasqueño.

Esa lección de López Obrador, digan lo que digan de él, es la que algunos morenistas de Chihuahua impulsan para aplicar en el estado, ahora que la contienda por la gubernatura está desatada y a veces amenaza con generar más fracturas internas de Morena.

Sentar en una mesa a Cruz Pérez Cuéllar, a la secretaria Ariadna Montiel, a los senadores Andrea Chávez y Juan Carlos Loera y hasta a los aspirantes que andan de relleno, como Cuauhtémoc Estrada, el exdirigente Martín Chaparro y algún otro despistado ingenuo, es la idea que parece todavía lejana, pero no es imposible de aterrizar.

Además de la gubernatura, están las 67 alcaldías, con especial interés las de Chihuahua y Juárez; las plurinominales locales y federales, con la coordinación de la bancada en el Congreso del Estado, además de muchos espacios que caben perfectamente en los planes A, B y C de los aspirantes.

El problema es que no hay personaje, al menos no todavía, capaz de aventarse la misión de sentarlos a todo sin que se piquen los ojos, y ponerse a acordar con ello un eventual reparto del pastel electoral, que debe alcanzar para todos si, como dicen en Morena, tienen el estado en la bolsa.

En Ciudad Juárez existe una oportunidad poco común en el mercado industrial. Después del boom de construcción de parques y naves impulsado por el nearshoring, la ciudad registra una disponibilidad cercana al 7.8 por ciento, una de las tasas de vacancia más altas entre las ciudades industriales del norte del país.

En términos simples: sí hay espacio listo para nuevas empresas, con plantas construidas, infraestructura instalada y ubicación estratégica junto a El Paso.

Las naves están repartidas en distintos corredores industriales de la ciudad, desde el suroriente hasta zonas más nuevas hacia el poniente. Son edificios modernos, muchos de ellos construidos esperando la llegada de nuevas inversiones manufactureras.

En otras palabras, Juárez ya hizo la tarea: las plantas están ahí, listas para operar, esperando que llegue quien quiera producir para el mercado de Norteamérica.

Ciudad Juárez tiene ubicación, experiencia industrial, mano de obra y ahora también espacio disponible. En un momento en que muchas ciudades industriales del país ya no tienen dónde crecer, la frontera todavía tiene lugar para que nuevas empresas se instalen y empiecen a producir.


© El Diario