Ética en la planificación y administración urbana
Entre las lecturas que se nos atraviesan de pronto salta alguna que el cerebro la percibe subrayada y en negritas. Así sucedió cuando leí: “la planificación urbana es cuestión de ética” y por supuesto mi yo interior agregó: y la administración de la ciudad, también.
Me recordó el interés que un grupo de urbanistas hemos mantenido sobre cuestiones urbanas hace ya más de dos décadas, interés que se manifestó al elaborar el Plan Municipal de Desarrollo Urbano Sostenible de Juárez, Chihuahua, 2020 con horizonte al 2030 -promovido por la administración municipal 2018 a 2021- el cual integra temas como los criterios que deben guiar crecimiento territorial de la ciudad, movilidad, medio ambiente, patrimonio cultural y natural, todo ello con una visión incluyente que consideró especificidades para grupos vulnerables como mujeres, adultos mayores, indígenas, entre otros, mismos que a pesar de ser un documento legal con jerarquía mayor, fueron omitidos en el Plan de Desarrollo Urbano Sostenible para el Centro de Población, Ciudad Juárez, 2040, a pesar de que el texto de éste así lo reconoce. Finamente, como suele suceder, la normatividad dice una cosa, pero no hay instancias ante las cuales se pueda denunciar su incumplimiento, por lo que darle seguimiento se convierte en cuestión de ética.
Por ello, en ejercicio del derecho de participación ciudadana se elaboraron observaciones que oportunamente se hicieron llegar al Instituto Municipal de Investigación y Planeación, bajo el entendido de que habría una respuesta sobre la consideración, o no, de las mismas, respuesta que, por cierto, seguramente se “traspapeló”.
Pero bueno, entre las observaciones hechas en aquel momento fue que en referencia a lo que el de entrada el propio PDUS 2040 propone: Un Juárez consolidado y sostenible, que por la baja densidad poblacional que prevalece la apertura de las zonas de crecimiento se haga de acuerdo al aumento de la densidad promedio de la ciudad, o bien, de cierta zona específica, en ese sentido y recordando el caso del sur oriente de la ciudad la observación hecha consideró que las cinco delimitantes enunciadas en el PDUS para controlar el crecimiento territorial son insuficiente toda vez que se pueden sufragar fácilmente, como se ha visto en la zona de El Barreal, cuando se solicitó a los empresarios el control de aguas pluviales y aun así las inundaciones del 2006 y 2008 provocaron la pérdida del patrimonio de más de mil familias que viven en esa zona de riesgo. Por ello se solicitó que la única manera de autorizar el crecimiento es la consolidación urbana bajo la lupa de ciertos indicadores que conduzcan a la sostenibilidad. Esto no sería otra cosa que ser congruente con lo que el propio PDUS enuncia como objetivo, sin embargo, las estrategias dictan lo contrario, y ahora los hechos, dicen lo contradicen.
En virtud de lo anterior se solicitó que se prohibiera el crecimiento en zonas de riesgo, precisamente en El Barreal y en donde ya sabe que se forman lagunas en tiempos de lluvia, pero… no se hizo. Se pidió establecer como criterio fundamental la disponibilidad de agua -que dicho sea de paso es redundante, porque ya está establecido, pero no se respeta- toda vez que ya se tienen problemas para abastecer a la población actual, y el agua que se abastece es de mala calidad. Y mire… no se ha podido iniciar la construcción ni de las primeras setecientas de las más de doce mil que se tiene planteadas en el suroriente, donde la densidad poblacional es bajísima y, por cierto, ubicadas allá, en lo más lejos. ¿No que solo se abrirían áreas de crecimiento cuando se haya alcanzado una densidad de población razonable? Otra incongruencia del PDUS, y de la administración urbana.
Sobre lo antihumano de los puentes peatonales disfrazados de seguridad para el peatón, solo basta permanecer un momento observando para darse cuenta de que adultos mayores, mujeres con bebés en carriolas y personas con discapacidad ¡precisamente personas vulnerables! cruzan debajo de ellos entre los vehículos poniendo en riesgo su vida. ¿A quién cuidan? ¿Al peatón? ¿O a los conductores de vehículos? ¿Incluyen… o excluyen?
Son solo algunos ejemplos… hay muchos, y muy relacionados con la ética ¿será que no hay elementos como para que los encargados de tomar decisiones distingan lo correcto de lo incorrecto? ¿Qué no pueden discernir si su conducta promueve el bien común? ¿O de algunos intereses? Sus reflexiones ¿son integras, honestas, justas, respetuosas? ¿Son éticas, ya no digamos morales? ¿Del Deber Ser?
La ética traspasa solo obedecer normas… porque ¿quién garantiza que las normas hayan sido formuladas con criterios éticos?
