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Así las cosas, con el apoyo al pueblo cubano

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23.03.2026

La aparición del expresidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 14 de marzo para solicitar el apoyo de las y los mexicanos para el pueblo cubano no debe verse con la óptica de intereses políticos y coyunturales, sino como una causa humanitaria. Los cubanos viven una crisis que vienen arrastrando desde hace décadas y que en la actualidad se hace evidente con la escasez de alimentos, medicinas y energéticos, que lastiman profundamente a la ciudadanía de la isla.

El capital moral de un líder solo tiene sentido cuando se pone al servicio de causas justas y humanitarias; ese es el caso de AMLO, que durante su mandato impulsó una política exterior basada en los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y cooperación internacional. En ese sentido, su voz no es la de un expresidente cualquiera, sino la de un líder que mantiene legitimidad social y capacidad de convocatoria; por eso, su llamado no es político-electoral, sino que tiene un carácter ético al convocar al acompañamiento entre los pueblos.

No podemos considerar a Cuba solamente como una nación en crisis, sino como un símbolo histórico de resistencia en América Latina frente a presiones externas. Durante muchos años ha enfrentado condiciones económicas adversas que se han agravado por factores estructurales y externos. No debemos considerar a Cuba como una víctima pasiva, sino como un pueblo digno que enfrenta una situación extrema que requiere del apoyo de todos.

Históricamente, en el tema de Cuba, México ha mantenido una postura firme y clara en el contexto internacional, caracterizada por una relación de respeto y cercanía con el pueblo cubano, incluso en los momentos más delicados del aislamiento internacional. Por eso, cobra una relevancia aún mayor que el expresidente haya salido de su retiro para hacer este llamado a una causa humanitaria.

La 4T no se limita a la política interna, porque la base del humanismo mexicano tiene una dimensión ética de carácter internacional. El apoyo a los más vulnerables es un valor central del movimiento. Así como se ha apoyado a los más vulnerables en México, también se reconoce el deber moral de apoyar a todos los pueblos en dificultad. El llamado a apoyar a través del fideicomiso se alinea con la visión de cooperación y apoyo mutuo, porque no se trata de intervención, sino del acompañamiento entre naciones en momentos de dificultad.

Anticiparse a los resultados del llamado es una tentación que los críticos no pueden resistir, sobre todo cuando tratan de obtener dividendos políticos sin que le importe la afectación al pueblo cubano. En el fondo, no les importa si la ayuda que se brinde valide o invalide un sistema político; lo que les interesa es la crítica per se, incluso olvidando que históricamente México ha brindado apoyo internacional en situaciones de desastre o crisis, no solo a Cuba, sino a muchos países.

El llamado de AMLO a actuar con sentido humano fortalece la imagen de nuestro país como una nación con responsabilidad regional y liderazgo moral en América Latina. Esta acción se inserta en la tradición diplomática basada en principios, no en intereses coyunturales, y refuerza la narrativa de México como una nación que tiende la mano a quien la necesita y que no da la espalda a sus hermanos latinoamericanos.

El pueblo cubano está en una crisis profunda; el llamado es una expresión humana ante un pueblo que está sufriendo por la carencia de elementos fundamentales como alimentos y medicinas. La solidaridad no nos empobrece; por el contrario, nos ennoblece. Es en los momentos de dificultad cuando se definen los pueblos: los que tienen carácter para resistir y los que tienen la calidad humana para ayudar.

Donar para el pueblo de Cuba es una decisión ética individual que contribuye a una causa mayor. La invitación que hace Andrés Manuel López Obrador trasciende ideologías; es un tema de humanidad.


© El Diario