Pantallas sin límites: cuando un dispositivo sustituye la presencia de los padres
En las últimas dos décadas, los teléfonos inteligentes y las tabletas pasaron de ser una herramienta tecnológica a convertirse, en muchos hogares juerenses, en el compañero permanente de la infancia. Hoy es común observar a niños menores de doce años absortos frente a una pantalla durante comidas familiares, reuniones sociales e incluso mientras caminan por la calle. La tecnología, por sí sola, no representa un problema; el verdadero desafío comienza cuando sustituye el tiempo, la atención y el acompañamiento que únicamente los padres pueden brindar.
La infancia es una etapa decisiva para el desarrollo físico, emocional y social. Es durante estos primeros años cuando se forman hábitos, valores, habilidades para convivir y mecanismos para resolver conflictos. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que el uso excesivo de dispositivos móviles puede alterar el sueño, reducir la actividad física, afectar la capacidad de atención, limitar el desarrollo del lenguaje y favorecer problemas de ansiedad e irritabilidad. El cerebro infantil necesita interactuar con personas, jugar, explorar y aprender del mundo real; ninguna aplicación puede reemplazar esas experiencias.
Existe además otro aspecto........
