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Derecho laboral y lingüístico

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Las discrepancias entre PNV y PSE en materia lingüística, confirmadas ayer por el líder de los socialistas vascos, Eneko Andueza, ponen en serio riesgo el ... consenso sobre el nivel de conocimiento del euskera que se debe solicitar en las OPE convocadas en Euskadi. Un acuerdo entre los socios del Gobierno vasco permitiría dotar de estabilidad una gestión que precisa de amplios compromisos para atajar su excesiva conflictividad. Sin embargo, la búsqueda de un pacto entre diferentes que asuma la pluralidad de Euskadi y evite cualquier uso partidista del idioma va camino de un peligroso atolladero. El empeño de los jeltzales por blindar la exigencia de la lengua vasca en las oposiciones, en un intento de frenar la cascada de sentencias en contra, choca con la firme defensa que realiza el partido de Andueza de los derechos laborales de miles de trabajadores vascos que podían verse discriminados si prevalece el criterio lingüístico.

En un contexto de fuertes sacudidas por la crisis de Irán, el euskera en la función pública amenaza con convertirse en elemento de disenso en la legislatura de Imanol Pradales, justo en el mismo día en que el lehendakari se congratulaba de la «unidad» del primer Gobierno Vasco que lideró hace 90 años José Antonio Agirre. El desacuerdo responde a un desencuentro ideológico de fondo que exigiría una renuncia a los maximalismos. El PSE exige un cambio radical al PNV, que no da su brazo a torcer y amenaza con irse de la mano de Bildu en este terreno. Alianza que escoraría al extremo una posible solución, cuando lo que se necesita son acuerdos transversales en favor de la diversidad del país. Y de mesura para plantear una negociación que debe estar blindada a cualquier instrumentalización política y garantizar un encaje proporcional del euskera a la realidad sociolingüística vasca.

La prudencia es un ejercicio necesario y, en especial, los partidos nacionalistas no deberían abonar el campo de la confrontación. El euskera es de todos y no tiene que ser un arma arrojadiza por intereses de partido. No fue un gesto integrador la exclusión de CC OO de Korrika, con la renuncia añadida del PSE. Y tampoco la imagen de alcaldes del PNV y Bildu concentrados ante los tribunales en protesta por las sentencias del euskera. Pese a todo, el acuerdo, que comenzó a debilitarse mucho antes de lo anunciado ayer por Andueza, sigue siendo necesario entre los socios de Gobierno cuando aún queda media legislatura.

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