Un hábito necesario
Crecí viendo a mi padre leer; uno de sus mayores placeres era levantarse temprano los fines de semana, desayunar y regresar a la cama para ... poder dedicar una par de horas a la lectura antes de que la actividad propia de una vivienda con tres niños pequeños ociosos le hiciera renunciar a la tranquilidad. Pero lo recuerdo también leyendo en su butaca, en la silla de mimbre del balcón y en la hamaca, bajo la sombrilla, cuando íbamos a la playa. No recuerdo hablar con él de literatura, ni que nos recomendara ningún libro, aunque sabíamos que sus preferidos eran los policiacos. Sin embargo, todos en casa desarrollamos la pasión........
