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El riesgo no es la IA, somos nosotros

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20.07.2026

Doctor Ingeniero Industrial y Profesor

Cada revolución tecnológica ha despertado una mezcla de esperanza y temor. La inteligencia artificial no es una excepción. Para unos representa una oportunidad para aumentar ... la productividad, mejorar los servicios y acelerar el progreso económico; para otros, una amenaza capaz de destruir millones de puestos de trabajo. La pregunta parece inevitable: ¿creará más empleo del que destruirá?

No es la primera vez que la sociedad se enfrenta a esta incertidumbre. La mecanización industrial que comenzó en el siglo XVIII con el invento de la máquina –primera revolución industrial– provocó el temor de que las máquinas sustituyeran al ser humano. Más tarde, la informática y la automatización –tercera revolución– transformaron oficinas enteras, reduciendo la necesidad de determinados perfiles administrativos mientras surgían nuevas profesiones. Programadores, analistas de sistemas, expertos en telecomunicaciones o diseñadores de software nacieron al calor de aquella transformación.

La experiencia histórica muestra que las grandes innovaciones tecnológicas han terminado generando más riqueza, más actividad económica y, en conjunto, más empleo. En 1970 la población........

© El Diario Vasco