El amor y el misterio de compartir la existencia
Pocas palabras han sido utilizadas con tanta frecuencia y comprendidas tan poco como el amor. Se habla de él constantemente, aparece en canciones, películas, discursos y promesas, sin embargo, rara vez nos detenemos a pensar qué significa realmente amar. Quizá porque el amor verdadero resulta mucho más complejo que la imagen simplificada que solemos construir alrededor de él. Existe una tendencia profundamente contemporánea a reducir el amor a una emoción intensa, a una experiencia inmediata destinada principalmente a producir satisfacción personal, no obstante, el amor auténtico parece pertenecer a una dimensión mucho más profunda y mucho menos cómoda de la existencia humana.
Vivimos en una época marcada por la velocidad, por la sustitución constante y por la incapacidad creciente de permanecer. Todo cambia con una rapidez vertiginosa, las relaciones se vuelven frágiles, las conversaciones superficiales y los vínculos fácilmente reemplazables. El ser humano moderno parece haber aprendido a consumir personas del mismo modo que consume entretenimiento o información y cuando algo deja de provocar entusiasmo inmediato se abandona y se busca otra cosa. En medio de esa lógica de lo efímero, el amor se convierte con frecuencia en una experiencia condicionada por la utilidad, el deseo o la conveniencia emocional.
Sin embargo, amar de verdad implica precisamente........
