menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Envejecer joven

10 0
29.03.2026

Archivo - Residencia de ancianos. Dependencia en mayores. / FABIÁN SIMÓN - Archivo

Cada vez que un familiar o amigo o amiga de mi quinta nos deja, además de sentir tristeza por su pérdida, medito qué hacer para aceptarlo estoica y positivamente como normal, y cómo prepararme para disfrutar de la inevitable, pero bendita, madurez, que no vejez, y mientras, opto por valorar y agradecer que sigo vivo. ¡Estamos vivos!, contesto alegremente cuando encuentro alguien que me pregunta cómo estoy. Y añado ¡que no es poco, con la que está cayendo!

Cierto es que en la población en general la preocupación por mantenerse jóvenes va en aumento, y, como contrapartida, va aparejada la inversión en la prevención y tratamiento de la enfermedad y en la industria de la longevidad, la que más crece, tanto que a ella se va a destinar en 2027 unos 8.500 millones de dólares a nivel mundial, lo que incluye no solo el uso de la cosmética y cirugía estética y reparadora, también las dietas, los alimentos super seleccionados, y los ejercicios adecuados para afrontar los cambios físicos que inevitablemente acompañan a la edad, como, por ejemplo, la práctica del pilates o la natación en piscinas climatizadas, no aptas por igual para todos los bolsillos.

En el fondo, esto del envejecimiento debe preocuparme bastante por más que intente disimularlo, y de hecho ya ha sido motivo de algún artículo en EL DÍA, como el del 10 de febrero de 2019, que titulé «¿Cómo envejecer activo y saludable?», en el que insistía en darle sentido a la vida siendo agradecido, atento, positivo y generoso con los demás.

Para la joven periodista Raquel Pico, saber envejecer es un arte que practican determinadas estrellas de cine que aceptan el paso de los años mostrándose al natural y abrazándose al buen envejecer. Para ella, estar vivo tiene un precio, envejecer. Distinto es el aspecto de máscara rígida de aquellas personas, mujeres y también hombres, que se someten a tratamientos faciales estéticos en lugar de considerar que la arruga, según como se acepte, puede ser bella, cuando, como afirma el psicólogo Ricardo Iacub, la clave está en que la vida es un proceso de continuo aprendizaje, y, a medida que pasan los años, vamos ganando en sabiduría, singularidad y aspecto positivo de la vejez.

Otra opción es parecer más jóvenes, cuando, paradójicamente, la juventud siempre supuso cierto obstáculo para avanzar, y así, tal como relata Pascal Bruckner, vemos cincuentones que quieren parecer jovencitos, octogenarios con mochila y bastones senderistas, abuelas en bicicleta y ancianos en pantalón corto, toda una regresión intencionada que, según en qué casos, aplaudo y admiro, o, por el contrario, adolescentes que se hacen con carnés de más edad para acceder al alcohol o entrar en pubs y discotecas.

Fenómeno contrario es el que impone la sociedad cuando la edad obliga a dejar tu profesión mediante una jubilación que no deseas, algo que viví personalmente y me enfadó muchísimo cuando recibí el aviso escrito de retirada obligatoria como cirujano y profesor de un hospital público en un momento en que me encontraba en plena forma, y, sin embargo, sí podía operar en el sector privado.

Claro que el cabreo se me pasó pronto cuando comencé a degustar las mieles de la jubilación y levantarme de la cama a las seis de la mañana, no para ir al hospital, sino para sentarme tranquilamente a escribir saboreando un humeante café, una auténtica gozada mientras la edad psicológica no coincida con la biológica y social.

De lo que se trata es de compatibilizar la vejez con calidad de vida, teniendo en cuenta que en el año 2030 el 30% de la población española tendrá más de 65 años, porque cada vez nacen menos niños, pero vivimos más. Desgraciadamente, las residencias que te separan y aíslan de tu entorno, amistades y familia, no son la solución, y si son negocio lucrativo, menos.

Suscríbete para seguir leyendo


© El Dia