Propósitos y realidades
Servicio de recogida de basura. / ANDRES CRUZ
Las calles del infierno están empedradas de buenas intenciones. La Europa de la Agenda 2030 –basada en la premisa «a recaudar, a recaudar, que el mundo se va a acabar»– decidió en su día que «el que contamina, paga». El mundo se gobierna con maravillosos eslóganes aunque luego tengan muy poco que ver con la realidad. Por ejemplo: los que contaminan volando son las compañías aéreas, pero lo paga el pasaje.
En el caso de los residuos de las grandes ciudades, los ayuntamientos han intentado trasladar ese principios a las tasas. Eso que se ha dado en llamar «tasazo» es un encarecimiento de lo que pagamos por recoger y tratar la basura, cobrando más a los que más generan. Lo que pasa es que no hay manera de saber lo que se produce en cada vivienda. Así que los cálculos se........
