La del pulpo
Los barrancos de La Laguna vuelven a correr por las lluvias de Therese. / Alberto Valdés / EFE
Siempre hay alguien posado en las ramas más altas, esperando un traspiés, una desgracia y, si es posible, un funeral, para hacer caldo político. Pero ayer los depredadores se quedaron con las ganas. Lamentablemente aquí en Canarias no había nadie en El Ventorro. Guarden los puñales en sus fundas de tinta y a envainársela hasta que haya mejor suerte.
A Gran Canaria se le abrieron los cielos en una brutal catarata de la que nadie tenía aviso previo. Las familias, cabreadas, se preguntaban por qué no se habían suspendido las clases. La respuesta es que el lunes por la noche se había dado solo una alerta amarilla en Gran Canaria. Pero ayer martes cayó la del pulpo. Y durante toda la mañana, mientras los servicios de emergencia........
