Sobre el terreno
Siete coches afectados al caerse una calle en Valleseco por la borrasca Therese / Andrés Gutiérrez Taberne / ELD
Esta vez hemos tenido suerte. A pesar de la intensidad de las lluvias, de las riadas, de los desprendimientos y los casi dos millares de incidencias registradas en apenas unas horas, la borrasca Therese se ha saldado sin víctimas mortales. Después de lluvias torrenciales como las de estos días, eso no es un detalle menor. Basta con mirar un poco hacia atrás y recordar el pasado reciente, este último cuarto de siglo, desde 2002, cuando una tromba de agua descargó sobre Santa Cruz dejando ocho muertos y una ciudad colapsada y sin luz en cuestión de minutos. O las inundaciones de febrero de 2010 y octubre de 2014, 2019 o la tormenta tropical Hermine de 2022, con lluvias que volvieron a poner en jaque a varias islas, obligando a evacuaciones, con cortes de carreteras, desprendimientos y rescates. Episodios que siguen muy presentes en la memoria colectiva porque aquí, cuando el agua cae de verdad, lo hace en tromba.
Therese no ha alcanzado la dimensión trágica de aquella gota fría de 2002, pero sí ha vuelto a recordarnos hasta qué punto el territorio condiciona la emergencia. Más de 1.700 incidencias en el conjunto del Archipiélago, cerca de 600 solo en el norte de Tenerife, carreteras impracticables, núcleos aislados,........
