¿Puede una metrópoli del siglo XXI seguir siendo planificada como una ciudad de los años 70?
Las ciudades tienen algo en común con las personas: ninguna permanece igual a lo largo del tiempo. Cambian sus necesidades, cambian sus desafíos y cambian sus aspiraciones. Y cuando alcanzan una nueva etapa de madurez, necesitan nuevas herramientas para afrontar una realidad distinta.
Santa Cruz de la Sierra vive precisamente uno de esos momentos.
Durante las últimas semanas se ha reabierto el debate sobre el futuro urbano de nuestra ciudad. Y eso es saludable. Porque las ciudades que dejan de debatir su futuro suelen terminar atrapadas en su pasado.
Sin embargo, antes de discutir normas, alturas, densidades o tipologías arquitectónicas, quizás deberíamos hacernos una pregunta mucho más importante: ¿Puede una metrópoli del siglo XXI seguir siendo planificada con las mismas herramientas conceptuales con las que se planificó una ciudad intermedia de los años 70?
La pregunta no busca cuestionar el enorme valor de quienes imaginaron la Santa Cruz moderna. Todo lo contrario, la ciudad que hoy conocemos es, en gran medida, resultado de una visión extraordinaria que supo anticiparse a su tiempo. Una generación que tuvo la capacidad de pensar más allá de su presente y proyectar una ciudad para las décadas que vendrían.
Y precisamente por eso vale la pena reflexionar sobre una aparente contradicción.
Aquello que admiramos de esa visión no fue la defensa rígida de una determinada normativa. Fue su capacidad de adaptación, su voluntad de innovar y su decisión de responder a los desafíos de una época que estaba cambiando.
La innovación de ayer no puede convertirse en el inmovilismo de hoy.
Cuando se formularon las bases del modelo urbano cruceño, Santa Cruz apenas superaba los 300.000 habitantes. Hoy supera ampliamente el millón y medio y forma parte de una estructura metropolitana que trasciende sus límites administrativos, integrándose cada vez más con municipios vecinos y consolidándose como una de las regiones urbanas más dinámicas de Sudamérica. La diferencia no es solamente numérica. Es una........
