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La muerte de los mesías

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Existen confesiones que valen más que mil discursos, una de esas fue la de Luis Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, quien afirmó recientemente que nunca fue realmente de izquierda y que el mundo avanza hacia posiciones de centro. No me sorprendió, pero me pareció tardío. También terminó por reconocer una realidad que muchos prefirieron ignorar durante décadas: las ideologías no gobiernan, gobierna el pragmatismo del poder.

Esta declaración de Lula desnuda una verdad incómoda para América Latina: el socialismo del siglo XXI, presentado durante años como alternativa moral al capitalismo y como redención de los excluidos, terminó chocando contra los mismos vicios que prometía erradicar: concentración de poder, corrupción, clientelismo y culto a la personalidad. Bolivia es quizás uno de los ejemplos más claros de esa contradicción.

Recordemos que la izquierda boliviana nació de luchas obreras, de la resistencia clandestina y de la búsqueda de justicia social tras la Guerra del Chaco. Del PIR al POR, del nacionalismo........

© El Deber