La economía siempre pasa factura
Durante demasiado tiempo, Bolivia creyó que podía desafiar las reglas de la economía. El país convivió con crecientes déficits fiscales, una sostenida caída de las reservas internacionales y un tipo de cambio oficial que, con el paso de los años, dejó de reflejar el comportamiento real del mercado. Mientras tanto, las distorsiones se acumulaban bajo la expectativa de que podrían administrarse indefinidamente. La realidad terminó demostrando que ninguna decisión política puede sustituir los fundamentos de una economía.
Ese deterioro no nació en los últimos meses. Es la consecuencia de un modelo aplicado durante casi dos décadas por los gobiernos del Movimiento al Socialismo, que aprovechó la bonanza de las materias primas para expandir el gasto público, fortalecer el protagonismo del Estado y postergar reformas que habrían permitido enfrentar con mayor solidez el fin del ciclo de altos ingresos. Cuando ese contexto favorable desapareció, también........
