¡Qué mal está nuestra ciudad!
Nuestra Santa Cruz de la Sierra, otrora una aldea empolvada en medio de las ardientes llanuras orientales y que posteriormente, durante décadas, fue sinónimo de empuje, crecimiento y modernidad, hoy proyecta una imagen ensombrecida, deteriorada y preocupante que refleja, en cierto modo, la desidia de sus administradores y la calidad de vida de sus ciudadanos.
La basura acumulada por doquier se ha convertido en parte del paisaje. No se trata de episodios aislados, sino de un problema persistente que evidencia fallas en el servicio de limpieza, falta de control y, también, ausencia de una política clara de educación ciudadana. A esto se suma el abandono de las áreas verdes, que lejos de ser espacios de encuentro y descanso vecinal, lucen descuidadas, con sus bancas dañadas, el pasto crecido y sin mantenimiento básico.
El deterioro urbano es aún más visible en edificios emblemáticos como los del ex–banco Fassil que, en estado de un completo abandono suman más de ochenta en la ciudad y comunidades vecinas, sin que........
