Cara a Cara
A menos de una semana para el balotaje, debo confesar que el debate del pasado domingo entre los candidatos a gobernador de Santa Cruz, Otto Ritter (62) y JP Velasco (39), me dejó con sabor a poco. Me quedé con las ganas de conocer las propuestas de fondo que tienen para resolver los problemas que mantienen en la postergación a esta región del país, de saber cuál será el modelo de desarrollo que emplearán en caso de ganar las elecciones.
Gran parte del tiempo del debate se desperdició en ataques personales que no aportaron en nada. Otto criticó la propuesta de JP sobre la construcción del tren rápido, sobre su supuesta alianza con personajes cuestionados como Medrano y Jhonny Fernández, y sobre la ausencia del plan de trabajo de su oponente en las redes sociales. Y para rematar, dijo: “Yo no administro herencia”, “(…) a mí no me ha impuesto nadie”. A su vez, JP observó a Otto su plan de explotación del cerro Manomó, de construcción de una planta nuclear, de crear más impuestos y de buscar alianzas en el extranjero con empresas cuestionadas. Fue el que más respeto pidió a su oponente y al final le dijo: “No se exponga así, su pasado no es limpio”.
En el debate, temas sensibles como salud y educación quedaron en segundo plano. No convence la idea de que la solución para resolver la crisis sanitaria pase por construir un hospital con recursos captados a través de la venta de una peta y la realización de conciertos. Tampoco la construcción de nosocomios mediante concesiones a privados. El domingo, el pueblo dirá quién debe liderar el departamento.
(*) La autora es editora
