La valentía sin cuerpo
Esta semana, mientras cientos de videos supuestamente mostraban a ciudadanos supuestos, supuestamente estadounidenses enfrentándose heroicamente a supuestos agentes de ICE, mientras las redes ardían con imágenes de supuestos policías uniéndose a la supuesta resistencia popular, un joven llamado Alex Pretti sangraba de verdad en una acera de Minneapolis. Había transmitido en vivo su detención, convencido de que su celular era un escudo. No lo fue. Murió sin suposición, su sangre uniéndose al hielo nada supuesto en una calle de Minneapolis donde había intentado interponerse entre una mujer y los agentes de un policía de frontera que hace tiempo ya perdió toda idea de límite.
¿Pasó o no pasó? ¿Es real o es IA? Consultamos a Grok, buscamos confirmaciones cruzadas, leemos hilos interminables discutiendo si tal imagen es deepfake o no. Mientras tanto, la urgencia se evapora. Lo que debería provocar indignación inmediata se convierte en debate técnico sobre pixelación. Estamos atrapados entre dos formas de ceguera: la saturación de imágenes falsas y la ausencia total de testigos.
La inteligencia artificial genera con facilidad pasmosa escenas de sublevación popular, policías negándose a cumplir órdenes, multitudes bloqueando autobuses de deportados. Son imágenes perfectas, emotivas, diseñadas para circular sin pausa y completamente falsas. Mientras tanto, en Irán, donde no hay celulares alzados, donde no hay transmisiones en vivo, el régimen puede hacer lo que quiera. El gobierno dice 3.117 muertos, de los cuales 2.447 eran “civiles y fuerzas de seguridad” y el resto “terroristas”. Pero organizaciones de derechos humanos hablan........
