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El año nuevo de Gabriel Boric

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03.01.2026

Por más distintas que sean nuestras vidas, deseamos más o menos lo mismo a las doce de la noche del 31 de diciembre. Por más locos que sean nuestros deseos más extremos, queremos tener seguridad económica y familiar. Si podemos capturar alguna certeza más, nos sentimos privilegiados. Generalmente ninguna de esas cosas se alcanza —si se alcanza alguna vez— antes de los cincuenta años. Generalmente, todos los años todo vuelve a estar en juego.

Un buen trabajo, un buen sueldo, buenos amigos, hijos y parejas sanas. Por eso el año nuevo del presidente Gabriel Boric es quizás de una naturaleza absolutamente singular. A la hora de los brindis y las uvas, el presidente sabe que el próximo año no tendrá ningún trabajo estable. Pero sabe también que no tiene que ganarse la vida ni este año próximo ni en las próximas décadas.

El presidente a los 40 años ha conseguido casi todo lo que se puede desear. Difícilmente puede postular a un cargo mayor al que ocupó recién salido de esa adolescencia prolongada que nos promete el mundo de hoy. Lo único que podía desear —ser padre, ser marido, ser plenamente humano con todas sus contradicciones— también es algo que parece haber alcanzado.

Una posición que solo es envidiable a primera vista. Porque es cierto, el presidente no tiene que ganarse la vida, pero eso no implica que no la pueda perder. Es cierto que ha conseguido —con una cuota de suerte y esfuerzo en partes iguales— el poder, la fama, el amor, la........

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