Sabíamos que el suelo iba a fallar: faltó estudiarlo a tiempo
Diez regiones bajo aviso, más de cien mil personas aisladas, ríos desbordados, poblaciones evacuadas de madrugada, un socavón de 300 metros que partió en dos la conectividad del litoral norte de Valparaíso y otro que puso en riesgo viviendas en Reñaca. Todo eso, al mismo tiempo, entre el norte chico y la Araucanía. El sistema frontal que ha golpeado a Chile durante julio de 2026 no es solo una emergencia meteorológica: es una radiografía, una vez más, de cuánto sabemos y cuánto ignoramos sobre el territorio que habitamos.
Cuando el agua encuentra una grieta en una duna o satura un talud que llevaba décadas aparentemente estable, no está creando un problema nuevo: está revelando uno que ya existía, muchas veces documentado, pero disperso, sin continuidad ni capacidad de traducirse en política pública. Los socavones de Reñaca no sorprendieron a quienes conocían los informes técnicos de Sernageomin de 2005 y 2012, que ya advertían sobre el alto peligro de remociones en masa en ese campo dunar. El problema no fue la falta de ciencia, sino que esa ciencia se quedó en un informe mientras la ciudad seguía creciendo alrededor de la advertencia.
Louis de Grange sostiene que situación en Coquimbo es “comparable a un terremoto” y advierte altos costos de reconstrucción
VIDEO – Lluvias reactivaron socavón en edificio de Reñaca
Ese es, exactamente, el punto ciego que Chile arrastra desde hace demasiado tiempo: no contamos con un........
