Contar con los límites
13 de septiembre 2026 - 07:00
Me llama la atención la advertencia que suelen hacer las distintas inteligencias artificiales: “No soy perfecta, puedo fallar”. Es un gesto de honradez del que, paradójicamente, a veces carecemos los humanos.
La IA reconoce que puede equivocarse porque trabaja con límites, igual que nosotros. Aunque procese enormes cantidades de información y responda con rapidez, sigue siendo un sistema que depende de datos, patrones e instrucciones. No tiene experiencia directa del mundo, ni intuición, ni ese “olfato” del que hablábamos al mencionar la sindéresis. Por eso admite sus fallos: porque no lo sabe todo, porque interpreta lo que recibe y porque no siempre capta el matiz exacto de lo que queremos decir.
La IA reconoce que no es perfecta y pide indulgencia. Nosotros, para pedir perdón, necesitamos humildad. Ella reconoce sus límites; nosotros, a veces, los escondemos.
El mundo real no es perfecto. El santo tampoco lo es. La mejor persona del mundo tiene su lado oscuro. No existe relación impecable. Es ingenuo pensar que todo debe salir bien para ser feliz. Sin embargo, los patrones culturales y las tendencias rectoras........
