Prioridad nacional
20 de abril 2026 - 03:08
Infinidad de españoles vivimos con la sensación de que somos víctimas de un gran engaño. El sanchismo nos considera analfabetos funcionales y pretende meternos a la fuerza ideas sobre el decreto de regulación de inmigrantes que no se tienen en pie: si defendemos que los nacidos en España deben tener prioridad ante unos servicios sociales que van a sufrir un deterioro porque no hay forma de atender a todos ante la llegada de un aproximadamente un millón de nuevos ciudadanos, somos xenófobos. Racistas. Argumentos que redactan los asesores monclovitas dedicados a buscar la fórmula que permita a Sánchez gobernarnos eternamente.
El acuerdo alcanzado entre PP y Vox en Extremadura puede gustar más o menos, pero no son racistas los que lo han redactado. Exigir mayor control en la regularización masiva de inmigrantes es asumir las reglas que han adoptado los países de la UE. Y, ante la constatación de que en el proceso se puede superar ampliamente la cifra del millón de inmigrantes, lo que pide el acuerdo es que, dada la falta de medios actuales para atender las necesidades sociales, se priorice a los nacidos en España frente a quienes a partir de ahora tendrán tantos derechos como ellos simplemente con cinco meses transcurridos desde que llegaron a nuestro país. ¿Una locura?
Locura es no haber hecho nada en los años de sanchismo para dotar de medios a sectores que debían ser prioritarios, porque el gobierno no es capaz de aprobar los Presupuestos en los últimos tres años ni tampoco ha tomado decisiones que palíen los efectos perniciosos de sus pésimas decisiones. No hay más que escuchar al personal sanitario, siempre próximo al PSOE, que hoy respalda una huelga para expresar su rechazo a las iniciativas de una ministra de Sanidad que, a pesar de ser médica, dicen esos profesionales que actúa como si nunca hubiera pisado un hospital.
El PP sabía desde que empezó sus negociaciones con Vox que las criticas iban a ser demoledoras y arreciarían las acusaciones de que representaba a la ultraderecha. El acuerdo podía ser mejor, pero si entramos en críticas, también el decreto de regulación de inmigrantes era manifiestamente mejorable. Va a provocar un auténtico caos. Lo saben los socios de Sánchez, por eso no se ha llevado al Congreso para su debate y aprobación. Y lo sabe la UE, que no piensa asumir las consecuencias de ese caos y ha anunciado medidas para paliar sus efectos. El más inmediato, el registro de aviones que lleguen desde aeropuerto español.
La regulación se ha convertido ya en un negocio para desalmados que prometen atajos a cambio de altos precios, y las inacabables colas indican que solo un coladero permitirá dar documentación: no hay medios suficientes para atenderlos. En los sectores de Sanidad, Educación y Vivienda no ocultan su preocupación: el decreto va a agravar aún más la situación que sufren ya millones de personas de identidad española o que llevan años residiendo en nuestro país. Eso es lo que hay.
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