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El ‘flamenkito’ y otras perversiones de la Feria de Abril

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20.04.2026

Feria de Abril. / Atrápalo / Europa Press

Un poco por rabia y también como declaración de intenciones me confesé desde el principio en mis perfiles públicos de redes sociales como amante del flamenco, sin ‘k’ ni diminutivos. La idea entonces no era tanto mostrar mi disconformidad por esa música que merodea lo jondo con más o menos gusto sino señalar su diferencia con un arte de extrema dificultad técnica y artística que se banaliza y difumina entre este batiburrillo de nomenclaturas.

El flamenquito se ha consolidado como un género propio, con códigos, referencias y un lugar muy definido dentro de la cultura popular andaluza. Aunque bebe de lo jondo, se diferencia del flamenco por su ligereza, su vocación festiva y su facilidad para conectar con el gran público.

El flamenquito se ha consolidado como un género propio, con códigos, referencias y un lugar muy definido dentro de la cultura popular andaluza. Aunque bebe de lo jondo, se diferencia del flamenco por su ligereza, su vocación festiva y su facilidad para conectar con el gran público.

Con sus variantes, que son muchas, el flamenquito se ha ido erigiendo casi como un género propio, que nada tiene que ver con proyectos más experimentales o propuestas de flamenco fusión. Es decir, entre la afición existe un consenso claro y natural sobre lo que abarca esta categoría y lo que, por su calidad, innovación o aportación, queda fuera. Aunque recorran los márgenes del flamenco, a nadie se le ocurriría decir que Ketama, Pata Negra, Niña Pastori, Los Delinqüentes, Chambao o El Bicho hacen flamenquito, sino nuevo flamenco, flamenco rock, flamenco latino, flamenco garrapatero, flamenco chill o........

© El Correo de Andalucía