menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El capuzón más grande: La serena radicalidad de David Hockney

6 0
18.06.2026

Empezaré con una cifra: 1,3 millones. Se trata de una estimación, pero no del valor en euros de las joyas incautadas a Zapatero, sino del número de piscinas que hay en España –no sé si les parecerá igual de escandaloso–. El número es muy superior en EEUU, obviamente, aunque la ratio por habitante no es mucho más baja: aquí tocamos a una piscina por cada treinta y siete personas, mientras que allí solo tendrían que meterse treinta y dos ciudadanos en cada una para que todos pudieran estar a remojo. ¿Se imaginan? Qué fantasía. Ganas le dan a una de hacerse comunista –aunque enseguida recuerdo que en ese caso nadie las querría construir–.

Por estas fechas, los que no tenemos piscina ya nos hemos preocupado por saber cómo se encuentran los amigos que sí que tienen esa suerte. Aunque siempre hay artistas que nos hacen ver que las cosas podrían ser de otro modo. Es el caso de Fermín Jiménez Landa, que en 2013 –confiando en la bondad del desconocido– trazó con la ayuda de Google Maps una línea recta de piscinas para cruzar España desde Tarifa hasta Pamplona, nadando de piscina en piscina, hasta llegar a la de sus padres. Como sospechan, El Nadador se inspiraba en la película homónima de Frank Perry y Sidney Pollack (1968), protagonizada por Burt Lancaster, que a su vez se basó en window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); el relato corto de John Cheever (1964).

Fue justo entre esas fechas, en 1967, cuando David Hockney pintó uno de sus cuadros más conocidos, A Bigger Splash. Sin embargo, su obsesión con las piscinas ya había quedado reflejada en otras obras que había realizado desde su llegada a Los Ángeles procedente de su Reino Unido natal, cuando quedó impactado por su ubicuidad en la vista aérea de la ciudad. A Picture of a Hollywood Swimming Pool (1964), California Art Collector (1964), Different Kinds of Water Pouring into a Swimming Pool (1965), Peter Getting Out of Nick’s Pool (1966) o Sunbather (1966) le siguieron The Splash (1966) y A Little Splash (1966).

Splash es una onomatopeya –quizá por eso tan refrescante– que podemos traducir por zambullida o salpicadura y........

© El Confidencial