Ya no vas al cine a ver una película, solo el envoltorio (y yo estoy empachado)
Algo que odiaba de pequeño: “Lo que no te comas ahora lo cenarás más tarde”. El recuerdo de la cuchara de lentejas que acabaría, quisiera o no, en mi boca. Mismo escalofrío, ya de adulto: los estrenos de cine. Un grupo de publicistas sostiene la cuchara y me hace tragar, durante agotadores meses de promoción, píldoras y entrevistas y tráilers y anticipos hasta conseguir que, empachado, renuncie al objeto de su devoción. Me cansé de la película. Peor: sentí que ya la había visto.
La industria del cine ha mutado, cada vez más abiertamente, en una industria del hype. Y la mayoría de sus esfuerzos—o por lo menos la mayoría de sus presupuestos— están deliberadamente enfocados a un público al que, en el fondo, le dan igual los estrenos. Se nota: no van. O van una vez. Ya no se pelea por hacer mejores pelis, sino por estar en la conversación. Es ahí donde se juega todo.........
