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Cómo se destruye el equilibrio de un sistema político

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22.06.2026

La democracia se basa en el equilibrio entre la confianza y el escepticismo. Los ciudadanos deben confiar en las instituciones. Y pensar que, aunque un juez, un inspector de Hacienda o un periodista cometan errores, los mecanismos correctores funcionan, los derechos están protegidos y la eficacia es razonable. Pero los ciudadanos también tienen la obligación de ser escépticos. Deben entender que el sector público y sus aledaños manejan colosales intereses privados, que la política es un juego sucio y que en el Estado y el periodismo también hay un porcentaje de gente mala y estúpida.

El principal rasgo de una democracia sana es que los ciudadanos sean capaces de mantener al mismo tiempo esas dos actitudes aparentemente contradictorias. Por supuesto, en ocasiones la democracia no es sana y ese equilibrio es imposible. Pero últimamente, en muchos países ricos, vemos otra cosa. Incluso allí donde la salud del sistema es aún razonable, un líder político decide aniquilar la confianza de los ciudadanos en las instituciones con el fin de que solo confíen en él.

El inventor moderno de esta estrategia fue Silvio Berlusconi. Este salía todos los días en la televisión para decir que los jueces eran comunistas; la prensa, además de comunista, era mentirosa;........

© El Confidencial