CyL 15-M. ¿Por qué es posible que el PP repita o mejore su resultado?
De lejos, las estimaciones resultan contraintuitivas. Los populares compiten en Castilla y León con un candidato menos valorado que en Extremadura o Aragón y, encima, la evaluación a la gestión de este gobierno autonómico también es claramente inferior a la recibida por los otros dos.
La clave está en el pasado. Esta región ya votó por su cuenta en una situación muy desfavorable para el Partido Popular. En aquel 2022, el líder nacional era Casado y la derecha seguía todavía dividida en tres. Por eso Vox pudo pegar el estirón hasta el 17,6% del escrutinio y Ciudadanos llegó a alcanzar un 4,5%.
Las circunstancias específicas de aquel momento explican que el PP lograse una distancia exigua sobre el PSOE, menos de un punto y medio de ventaja. Sin embargo, de entonces a ahora, han ido acumulándose una serie de cambios y parecen darse las circunstancias objetivas para que el PP pueda repetir o mejorar su marca. Vamos a desgranarlos uno a uno.
Primero. ¿Qué está pasando con ese 4,5% de Cs, con aquellos 54.000 votos? ¿Hacia dónde parecen ir en este momento?
Algo más de 25.000 para los populares. Si el PP hace las cosas medio bien, esa transferencia puede acentuarse durante el último tramo (ha crecido 6 puntos en las últimas dos semanas). Entre esos votantes queda un 22% de indecisos. No es poco.
Segundo. ¿Qué está pasando en la frontera central, la tendida entre el PP y el PSOE?
El saldo que refleja ese gráfico es claro, pero en números absolutos se aprecia mejor. Los socialistas reciben 4.000 votos populares y el Partido Popular recibe 21.000. Cinco veces más, con no pocas provincias en las que el último escaño se dirimirá por distancias inferiores al medio millar de papeletas.
Tercero. ¿Qué sucede en la frontera de la derecha, qué migraciones de voto se dan entre los electores de Vox y del PP? Este es el aspecto que más disparidades ha ido generando en los sondeos publicados, así que merece la pena verlo con algo más de detalle.
La horquilla está abierta, quizá algo por debajo del resto de España (12/14%). Aproximadamente, unos 45.000 votos. No parece muy probable que termine siendo significativamente mayor. A continuación, hagamos el camino de vuelta por el mismo sendero.
Los márgenes son demasiado altos. Pero, teniendo en cuenta que, a escala nacional, la transferencia de Vox está entre el 5 y el 7%, parece poco probable que el movimiento de Castilla y León acabe siendo menor. Si tomamos ese 9% como referencia, estaríamos en la zona de los 20.000 votos que pasarían de Vox al PP.
Vistos los dos últimos gráficos, puede concluirse que, a diferencia del resto de España, aquí la frontera de la derecha es bastante más porosa en ambas direcciones. Si esto se confirmase, nos encontraríamos ante una importante peculiaridad regional.
Añadamos a los tres factores que acabamos de apuntar, específicos todos de esta región, la corriente nacional que está llevando, urna tras urna, a un aumento del conjunto de la derecha que supera constantemente la mitad de los sufragios.
Estas son las cuentas: a día de hoy, los populares (con una lealtad del 81% según NC-Report) recibirían unos 25.000 votos de Ciudadanos, el saldo con los socialistas les añadiría otros 17.000 y el saldo con Vox les restaría unos 25.000.
Conclusión: si el Partido Popular acaba obteniendo un buen resultado en Castilla y León, será más por las debilidades ajenas que por las fortalezas propias.
