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Noelia y el dilema del erizo

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28.03.2026

Noelia Castillo definitivamente ha puesto fin a su vida acogiéndose a la prestación de ayuda para morir de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia, después de casi dos años de espera y padecimientos. Un caso singular, que produce una enorme sensación de tristeza, en el que conviven la ética, los sentimientos religiosos, la ciencia y el derecho. Todos opinamos y todos pontificamos, pero ninguno somos ella. La juventud de Noelia, la naturaleza no mortal de su patología, el largo periplo judicial y el inédito protagonismo de la oposición de su padre lo convierten en un caso de especial relevancia jurídica y bioética, más allá de su impacto mediático, frente a las más de 1.100 eutanasias que se han producido en España desde la entrada en vigor de la ley.

En El Dilema del Erizo, Schopenhauer cuenta cómo varios de estos animalitos, en un día frío de invierno, se apiñaban juntos para darse calor y evitar congelarse. Sin embargo, cada vez que se acercaban demasiado, se percataban de que con ello se clavaban las púas hiriéndose mutuamente, lo que les llevaba a separarse y volverse a juntar una y otra vez. El dilema surge por el deber de elegir entre dos males: morir congelados o heridos. Finalmente, encuentran la distancia de equilibrio que les permite calentarse y, a su vez, preservar su integridad física.

En casos como el de Noelia tendemos a acercarnos demasiado, hasta el punto de pretender decidir por el otro, adueñarnos de su dolor, juzgarle o pretender "salvarle" imponiendo nuestros valores, incluso si con ello prolongamos su sufrimiento. O, por el contrario, podemos instalarnos en una visión alejada, refugiándonos en las leyes, protocolos y excusas legales para no atajar su sufrimiento, abandonando a la persona en la soledad de su decisión.

No voy a juzgar la decisión de la joven. Si hay algo que se ha demostrado en estos dos años de travesía judicial es que su decisión era firme, consistente e inamovible. El principio de autonomía de la voluntad, la dignidad de la persona y el derecho de autodeterminación son, quizá, la base de nuestra condición humana como titulares de derechos. Huelga decir que, en un estado aconfesional como el nuestro,........

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