El papa León XIV entra en juego: el as bajo la manga de Sánchez
"¿De verdad creéis, en ese Madrid de la M-30 que vive ensimismado, que Sánchez está acabado? ¿Que no volverá a pisar La Moncloa? ¿Cómo podéis dar por hecho algo así cuando ha demostrado, una y otra vez, un talento casi instintivo para anticiparse al resto y salir vivo de los peores atolladeros?", deslizan en la cúpula del PSC.
Preguntas retóricas que alimentan la leyenda de Pedro Sánchez, el indomable, el superviviente, el político al que se le firma el acta de defunción con una ligereza pasmosa y que siempre acaba levantándose del ataúd antes de que termine el responso.
Preguntas que confirman aquellas palabras de Emilio Lamo de Espinosa sobre una conversación pública fracturada, encapsulada en burbujas ideológicas que apenas se rozan. Lo que en Madrid se da por indiscutible —la caída inevitable del sanchismo— en Barcelona se contempla, como mínimo, con escepticismo. Y ambos bandos, naturalmente, convencidos de estar en posesión de la verdad más absoluta.
A Sánchez ya se le dio por amortizado en 2022, con encuestas que invitaban al pesimismo y, sin embargo, hizo doblar la cerviz a Feijóo
En el PSC sostienen que Sánchez, mutatis mutandis, puede volver a imponerse en Cataluña con holgura suficiente como para compensar otros retrocesos. Y que esa complacencia que se respira en la capital —esa sensación de partido sentenciado, de ventaja irreversible— tiene mucho de espejismo.
No sería la primera vez: al presidente ya se le dio por amortizado en 2022, con unas encuestas que invitaban más al insomnio que al optimismo y, sin embargo, hizo doblar la cerviz a Feijóo. Lleva años desafiando pronósticos. ¿Por qué no volver a hacerlo?
Conviene recordar de dónde venimos. En mayo de 2022, una encuesta de IMOP para El Confidencial situaba a PP, Vox y Ciudadanos por encima del 48% del voto, con una ventaja de unos diez puntos sobre el bloque de izquierdas. Alrededor de 174 escaños para PP y Vox —175 con Navarra Suma—, con la mayoría absoluta al alcance de la mano. Meses después, en octubre, otra oleada del mismo instituto otorgaba 186 diputados para la suma de PP y Vox, en torno al 50% del voto, frente a un PSOE que caía a los 96 escaños y un bloque gubernamental que apenas alcanzaba los 123.
El clima era inequívoco. La........
