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De Reims a Santa Coloma: la izquierda que se perdió

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13.04.2026

Del acto en la Pompeu Fabra protagonizado por Gabriel Rufián e Irene Montero se pueden extraer dos conclusiones: primera, que Rufián lleva buena parte de razón; segunda, que Montero no se ha enterado de la misa, la mitad.

Mientras el portavoz de ERC defendía, con una mezcla de intuición política y cierto instinto de supervivencia, que había que entrar en los debates que hoy capitaliza la extrema derecha, la exministra de Podemos insistía en ampliar el espacio simbólico de la izquierda con más feminismo, más ecologismo y más capas de discurso identitario, como si cambiar la paleta de colores de la bandera —del rojo al verde y al violeta— fuera suficiente para ensanchar la base social.

La realidad nos muestra que, con esta estrategia, no se ha producido una ampliación, sino una fragmentación. No un ensanchamiento del campo, sino su parcelación en pequeños huertos ideológicos donde cada cual cultiva su causa mientras el terreno común se seca.

Rufián formuló la pregunta clave: "¿Por qué Juan Roig y un currela votan al mismo partido? (…) ¿Por qué alguien superputeado, precario, que paga por una habitación lo mismo que sus padres por una casa decente, flipa con Figaredo (Vox)?"

Para dar respuesta a estas preguntas, al político republicano le bastaría con visionar el documental Regreso a Reims, premio César 2023, basado en el libro homónimo, a caballo entre la autobiografía y el ensayo sociológico, de Didier Eribon, un filósofo foucaultiano cuya historia explica el camino a ninguna parte al que se dirige la izquierda.

"Rufián se hace la misma pregunta que Eribon cuando su madre, comunista de toda la vida, le confesó que había votado a Le Pen"

Eribon nació en Reims, una ciudad industrial francesa que podría ser perfectamente el Vigo de Citroën, el Getafe de las grandes factorías o el cinturón obrero de cualquier capital europea del siglo XX. Una clase trabajadora numerosa, organizada, sindicada, profundamente de izquierdas. Familias humildes, hacinadas, realquiladas, sobreviviendo en pisos donde la dignidad........

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