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De los rubíes al jade chino: Zapatero, nuestro 'pana' de Pekín

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Se llama Tony Jin Yong y fue consejero delegado de Huawei en España entre 2015 y 2021, un mandato inusualmente largo para lo que acostumbra a ser la rotación interna de la compañía. Es una persona afable, de trato fácil, incluso campechana. Para sus almuerzos privados solía elegir un restaurante chino de ticket medio en Flor Baja, cerca de Gran Vía, hoy desaparecido. Para los almuerzos de trabajo, en cambio, prefería los reservados de Saddle.

Quienes trataron con él recuerdan la escena repetida. Uno quedaba a comer con Tony Jin Yong convencido de que la cita era a dos bandas, llegaba al restaurante y veía tres cubiertos en la mesa. Preguntaba con ingenuidad: “Pero ¿no íbamos a quedar tú y yo solos?”. Entonces Tony sonreía y respondía con naturalidad: “No, es que viene el presidente Zapatero, que nos está ayudando mucho con los negocios en España”.

El presidente Zapatero. El mismo que ahora aparece rodeado de joyas de procedencia no suficientemente explicada, de pagos, informes policiales, sociedades, intermediarios, empresarios de países con democracias más bien decorativas y una nube de sospechas que empieza a adquirir consistencia de plomo. El hombre de los rubíes y esmeraldas de 1,3 millones era también el ‘pana’ de los chinos. Lo fue de los bolivarianos y lo fue de Pekín.

Según apuntan las investigaciones, desde 2019 el expresidente pudo dedicarse a algo más que a la noble tarea de explicar el mundo en conferencias. No estamos, por tanto, ante un jubilado ilustre que viaja con el Times bajo el brazo y una agenda de contactos para predicar la alianza de civilizaciones en hoteles de cinco estrellas. Estamos ante un expresidente investigado por una presunta trama de tráfico de influencias y una extraordinaria capacidad para aparecer allí donde alguien necesita abrir una puerta institucional.

La gran lección de estos años, esa que nos han dado tantos referentes morales del socialismo patrio, es que el dinero es muy incómodo. Sobre todo cuando viene en cantidades respetables. Siempre acaba hablando. Deja rastro. Mancha los dedos. Basta con abrir la caja fuerte o seguir la trazabilidad de los fondos. La ‘pasta’, por mucho que se lave, conserva siempre algo del barro del que procede.

Después de su estancia en España, Tony........

© El Confidencial