La oscuridad de la polarización
Hacía décadas que no escuchábamos un discurso público con el nivel de solvencia intelectual y autoridad moral que mostró el Papa en Madrid, ante un auditorio lleno de autoridades, sobre la polarización. Comparta uno la confesionalidad católica o no, el papel de la Iglesia como institución de reflexión y pensamiento sigue plenamente vigente. El Pontífice eligió bien la audiencia, porque los que polarizan en España no son los ciudadanos de a pie -nuestra polarización no surge espontáneamente de la calle- es polarización azuzada por los políticos.
En un momento como el actual, de intenso cambio, estar polarizados sobre las decisiones que tenemos que tomar colectivamente es lo normal. Discutir acaloradamente sobre opciones contrapuestas es la manera de saber qué hacer ante decisiones importantes: si distribuir la riqueza con intervención estatal o priorizar las subidas de salarios; si centrarse en los derechos adquiridos de los más mayores o la creación de riqueza de las generaciones siguientes; si seguir protegiendo los puestos de trabajo o pivotar a proteger a los trabajadores; si integrar cuanto antes la IA en la gestión de lo público o esperar el máximo posible; si acercarse más a USA o a China, etc.
Pero nuestra polarización no es por ninguna de esas cuestiones, la........
