El paralelismo Sánchez-Suárez que no les beneficia y las jaimas del imperio persa
La política la hacen las personas y a veces una experiencia casual o una obsesión individual se sobreponen a la razón, a la lógica ideológica o a los intereses generales. Para bien o para mal, nadie está libre de la máxima que Ortega plasmó en sus Meditaciones sobre el Quijote (1914): "Yo soy yo y mis circunstancias". A pesar de que los políticos están rodeados de infinidad de asesores, la persona toma las decisiones influenciada por lo que Johan Cruyff llamaba el entorno. Son decisiones que al final se toman en soledad, como cuenta el documental "La última llamada" sobre los cuatro expresidentes del Gobierno. El problema es que en demasiadas ocasiones la persona puede haber sido devorada por el personaje. Es cuestión de tiempo, y por eso es tan importante creer en la limitación de mandatos. Sin embargo, a veces la experiencia regala oportunidades imprevistas. El éxito consiste en saber asimilar las distintas experiencias.
En 1971 se cumplieron 2.500 años del Imperio persa y el sha Reza Pahlavi celebró en Persépolis la que es considerada la conmemoración más fastuosa del siglo XX. Fue un intento de demostrar la modernidad de Irán, pero solo ocho años después el sha fue derrocado por la revolución islámica del ayatolá Jomeini. A aquellos fastos acudieron muchos grandes líderes internacionales, que fueron alojados en una "ciudad de las tiendas" construida para la ocasión para los dirigentes más poderosos del planeta. En pleno franquismo, en representación de España acudió el Príncipe Juan Carlos, que durmió en una enorme y lujosa jaima situada al lado de la de Rumanía, donde se alojaba Nicolae........
