Si lo que no mata engorda, ¿para qué una moción de censura?
Los análisis especulativos sobre un hipotético cambio de guion en la estrategia de las derechas nacionalistas -PNV y Junts- que las convirtiera en protagonistas del desalojo anticipado de Pedro Sánchez de la presidencia del gobierno son desiderativos.
Sigue a cada escándalo, y van muchos, el runrún de la moción de censura. No es distinto con la bomba ZP. La andanada de Aitor Esteban, diciéndole a las claras a Pedro Sánchez que sería una irresponsabilidad alargar la legislatura más allá de 2026, o encuentros recientes entre junteros y peneuvistas en Aragón, a medio camino de sus respectivos dominios, han engordado los dimes y diretes y han dado aire narrativo a esta posibilidad. Como entretenimiento informativo no está mal. Siempre que se sea consciente de que la guarnición del plato que se pretende, como pasa con los globos, está hecha solo de aire.
Feijóo está leyendo bien la realidad. No dan los números para la moción de censura y la operación entraña demasiados riesgos. El primero atañe a las reglas del marketing político. Plantearla a sabiendas de que no puede ganarse cambiaría la agenda informativa, centrada ahora en el desangre socialista. Pasaríamos a un marco futbolístico puro: Feijóo contra Sánchez. Y ahí los riesgos son todavía más ciertos. No solo esa moción no sería viable, sino que además arriesgaría el líder del PP con que Sánchez lo tumbara con una retórica más efectista y eficaz que la suya. Para quienes defienden el uso de esta agresiva........
