La crisis climática es el mayor desafío al que se enfrenta Europa
Durante las últimas décadas, la información relacionada con la crisis climática se ha sustentado en los informes de los científicos que siguen su evolución, como los que elabora el prestigioso panel de expertos de la ONU, el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático). Perspectivas, modelos, posibles escenarios. Sus conclusiones se basaban en un riguroso y pormenorizado análisis de los datos recopilados a fin de elaborar alertas.
Desde los ictiólogos que estudian los desplazamientos de los bancos de peces hacia aguas más frías, hasta los ornitólogos que anotan los cambios en la migración de las aves; desde los entomólogos que observan la caída en picado de los polinizadores, hasta los paleoclimatólogos que analizan los registros en las capas más profundas del hielo antártico. El planeta no ha dejado de aportar datos, en todas las regiones, a todos los niveles, y la comunidad científica ha sido la encargada de trasladárnoslos.
Ahora los datos están dando paso a las evidencias y las alertas a las crónicas. Todos somos conscientes de lo que está ocurriendo. La sucesión de fenómenos meteorológicos extremos hace que nadie pueda negar ya que estamos ante una nueva realidad climática.
Pero existe una evidencia aún mayor que la de los bioindicadores, los registros de temperaturas extremas o las precipitaciones torrenciales, y es la de la muerte de personas. El desafío se hace aún mayor cuando de lo que hablamos no es de pérdidas económicas, sino de víctimas mortales. Negar ese dato, el de las muertes que está causando la crisis climática, es no solo injustificado sino inmoral.
La mortandad se dispara
“Escándalo nacional”. De esa forma tan contundente........
