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Campaña electoral en un país altamente endeudado

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12.10.2026

Empieza la campaña electoral y es el momento en el que los partidos comprometen su política fiscal de la próxima legislatura. En una democracia sana es muy necesario que los economistas les expliquemos a los ciudadanos cuál es la situación fiscal y qué riesgos provocarían las propuestas de cada partido. La situación fiscal de la economía española es estable dentro de la gravedad, pero la deuda pública es muy elevada. La deuda es equivalente al colesterol que erosiona la corteza arterial de la economía y aumenta significativamente el riesgo de infarto de miocardio y crisis de deuda, como las de 2010 y 2012, que han sido el mayor problema de la economía española desde 1492.

Los últimos tres años han sido perdidos, con un Gobierno incapaz de aprobar ningún presupuesto desde 2022, algo anómalo en los países desarrollados que daña significativamente el capital institucional de la cuarta economía europea. Pedro Sánchez ya perdió las elecciones de 2023, pero consiguió ser investido presidente con el voto de ocho partidos con intereses muy heterogéneos, y las promesas que les hizo Pedro Sánchez, aplicando la teoría de los conjuntos, llevaron al conjunto vacío y al Gobierno más débil desde la muerte de Franco.

La probabilidad de que Pedro Sánchez continúe en la Moncloa es muy baja, muy inferior a la de 2023, pero, por mantener la convención, empezaré analizando qué pasaría en España si continúa gobernando en la próxima legislatura. En términos de deuda y déficit público, la situación fiscal de España en 2026 es similar a la que heredó Pedro Sánchez de Rajoy en 2018. España ya tenía un problema de elevada deuda pública en 2018 y necesitaba dieta y buenos hábitos fiscales para reducir sus riesgos, pero Pedro Sánchez ha cebado el gasto público y el riesgo ahora es significativamente mayor que hace ocho años.

Cuando Pedro Sánchez llegó a Moncloa en 2018, los ingresos públicos eran el 38 % del PIB y el gasto público, el 41 %; en 2025 fueron el 43 % y el 45 %, respectivamente. Salvo el año 2020 de la pandemia, Pedro Sánchez ha tenido el viento a favor del ciclo económico mundial y de la economía española y ha podido financiar la deuda pública a tipos próximos al 0 % muchos años que ha estado en Moncloa. Habría bastado con contener el gasto público y dejar que el crecimiento de los ingresos redujera la deuda pública sin necesidad de recortes y sacrificios. Eso es lo que hizo el socialista portugués António Costa, hoy presidente del Consejo Europeo, en 2015, con una deuda 40 puntos de PIB superior a la nuestra, y ahora ya están por debajo.

Como explico en mi nuevo libro, El fin del........

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