Sin Zapatero, Sánchez tampoco (del Congreso a Ferraz)
El populismo ha transformado la política en relato, de tal manera que la comunicación es el verdadero proyecto político. La narrativa sustituye la materialidad de la gestión gubernamental de los iliberales en una pura virtualidad. Y si el relato se agota, se agota el proyecto. Como ha escrito David Jiménez Torres, ha colapsado el relato del sanchismo. La comunicación 'política' no es un medio, sino un fin, lo mismo que las instituciones que los autócratas transforman en tramoya y convierten los partidos en carcasas para revestir su caudillismo.
De la consunción del PSOE, es decir, de su exhausta narrativa (el progresismo como clave de bóveda de toda una gestión), dio ayer triste testimonio la sesión de su Comité Federal. El órgano estatutario interno de mayor importancia entre congresos mostró encefalograma plano. El partido se ha ido extinguiendo en un deterioro continuado y sostenido, simultáneamente a su capacidad de ofrecer verosimilitud a su proyecto político y del Gobierno 'progresista' en un discurso articulado.
Cuando se publicó la sentencia del Supremo que condenó a Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, el presidente aparecía en TikTok recomendando que, para protegerse de los efectos del sol veraniego, los ciudadanos se hidratasen correctamente y se aplicasen crema de protección solar. Poco antes, el ministro Óscar López, con evidente cabreo y ausencia de recursos dialécticos, afirmaba que él decía 'lo que me da la gana'. Y antes aún, un exministro de Zapatero —Miguel Sebastián— escribía un artículo pretendidamente exculpatorio del que fuera su presidente que, lejos de ayudarle, acentuaba la gravedad de la posesión de unas joyas que le han costado, de momento, la doble........
