Comandante Zetapé (sigue el misterio de una foto)
El expresidente Zapatero está contrariado por un fleco suelto que no consigue explicarse. Ayer se fue al programa de Alsina, el ‘Más de uno’ de Onda Cero, y en cuanto tuvo oportunidad, volcó sobre la mesa todos sus recelos y sus vanidades: ¿quién diablos le hizo la foto con su amigo Julito Martínez tres días antes de que lo detuvieran? Ese es el misterio que, por las prisas que tenía en contarlo sin que Alsina le hubiera preguntado, debemos deducir que es lo que más le preocupa de lo suyo.
Todo se produce -breve resumen de lo publicado- el 8 de diciembre pasado, final del puente festivo entre la Constitución y la Inmaculada, exactamente a las 8.26 de la mañana, cuando el amigo de José Luis Rodríguez Zapatero sale de su domicilio en el centro de Madrid y se dirige en coche hasta el monte de El Pardo, un coto propiedad del Estado. A las 9:01, los dos se suben a uno de los coches de la escolta que acompaña al expresidente, un todoterreno de color negro, que los introduce en el bosque hasta un camino en el que ambos se bajan y pasean durante una hora. Al cabo de ese tiempo, salen del monte y otro coche de la escolta los conduce hasta un restaurante cercano, donde desayunan huevos fritos con jamón. Rodríguez Zapatero siempre dice, y lo ha vuelto a repetir ahora, que quedó con su amigo para ir a correr por el bosque, pero, como ya apuntamos, cualquiera que tenga la costumbre de salir a correr coincidirá en que ese no parece el comportamiento más normal de un deportista aficionado.
En cualquier caso, lo importante es que, tres días después, la Policía detiene a Julito Martínez y, al poco, trasciende como adelantó El Confidencial, que los investigadores creen que alguien le había avisado de que iba a ser detenido porque, según sospechan, ha podido borrar mensajes y 'mails' antes de que le requisaran sus dispositivos. En ese punto es en el que se vuelven todas las miradas hacia Rodríguez Zapatero.
Ahora vamos a la foto misteriosa. Todos estos detalles del encuentro del expresidente con su amigo detenido los hemos conocido porque, días después de la detención, se publica en ‘El Debate’ una foto de ambos, entrando en el monte del Pardo. Y la pregunta es simple: ¿quién hizo esa foto? La versión que se publicó aquí la aportaba un antiguo responsable de los servicios de información del Estado: "Evidentemente las fotos están hechas por alguno de los miembros de la escolta del presidente Zapatero. En todo caso, para no señalar a nadie, la pregunta no es quién, sino por qué".
Aquella mañana, en la que Zapatero disponía de un servicio de escolta reforzado, en torno a nueve policías (lo habitual son tres agentes), no es posible pensar que al expresidente lo estuvieran siguiendo agentes del Centro Nacional de Inteligencia o de cualquier otro servicio de información del Estado. Mucho menos consistente es que al expresidente lo estuvieran siguiendo unos ‘paparazzi’. A su amigo Julio Martínez, del que, por cierto, no existían fotografías, es evidente que lo venían siguiendo desde hacía tiempo policías de la UDEF, pero en el seno de la Policía descartan que las fotos las hubieran tomado y difundido ellos "porque el equipo operativo del seguimiento a Julio Martínez sabe que entrarían en conflicto con sus compañeros de escolta de Zapatero y generarían un conflicto mayor". Se refuerza, por tanto, que alguien más cercano a Zapatero fue quien hizo las fotos con su móvil y, al difundirlas, expresó su hartazgo con los encuentros frecuentes del expresidente con su amigo Julio Martínez.
En la entrevista de Zapatero con Alsina, lo más curioso es que fue el propio expresidente quien hizo referencia a este acontecimiento, con la coletilla reiterada de que "es muy extraño". Tanto interés tenía en contarlo que hasta cometió la torpeza de decir que, si no llega a ser por esa foto, nadie lo habría relacionado con la detención de Julio Martínez (y con la empresa de sus hijas, que le facturaron a su amigo casi 700.000 euros). "En principio, sí, podían haber detenido a un amigo mío, pero 'punto’. No tenía por qué traducirse en que había estado conmigo o que tenía una relación [con él]", dijo Zapatero y volvió a repetir: "Este es un dato extraño… Se me hace una foto con una persona a la que se detiene a los tres días… es extraño, es muy extraño".
Las razones por las que podemos presumir que el expresidente Zapatero ha querido centrarse en relatar este episodio pueden ser diversas. Es posible que lo haga, simplemente, para intentar provocar que se conozca, o que él conozca, más detalles de quién de su entorno pudo tomarle las fotos, pero también es posible que sólo esté preparando una estrategia de ataque con elementos ya conocidos y trillados: la denuncia contra ‘las cloacas del Estado’. Querrá evitar, en definitiva, que nos preguntemos por lo elemental, cómo es posible que colaborase como ‘consultor’ con una persona que ha sido detenida por colaborar en el blanqueo de dinero procedente del contrabando de oro y el saqueo de ayudas sociales de Venezuela a través de la estructura societaria de Plus Ultra, que es de lo que le acusa la Fiscalía Anticorrupción. Y que sus hijas también participaran del ‘negocio’ de Plus Ultra.
Es la lógica de lo elemental la misma que chirría cuando se oye al expresidente Zapatero hablar de Venezuela y de los actuales dirigentes, los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, los ‘hermanos siniestros’, como los llama en un libro la periodista venezolana, Ibéyise Pacheco. Desde la época de Hugo Chávez están en el poder y, si Donald Trump ha pactado con ellos la traición a Nicolás Maduro, es porque los servicios secretos de Estados Unidos saben que son los únicos que puede garantizarle el control del petróleo y del Ejército. "Son amigos personales", dijo Zapatero de Delcy y de Jorge, también en varias ocasiones, hasta con un punto de emoción fingida. Lo hacía para, a continuación, defender, la represión pausada de Venezuela como la mayor conquista de la paz que el mundo ha conocido.
También aquí se le nota el desbarre porque empieza a hablar de sí mismo en tercera persona, que es síntoma de un problema mayor de envanecimiento y pavoneo. "Este país merece saber que hay un expresidente que ha hecho una labor encomiable por los derechos humanos y por la libertad (…) La tarea de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido gigantesca sin percibir nada a cambio, sólo por liberar cientos de presos". De modo que, sí, llegados a este final, lo mejor es ponerse de pie y empezar a cantar, como al Che Guevara, por su leyenda, por su bonhomía, faro de mortales, esperanza de oprimidos, fenómeno astral, conjunción de planetas, orgullo de la izquierda. Para ti, comandante Zetapé, ya resuena en Venezuela la misma canción.
“Aquí se queda la clara, la entrañable transparencia de tu querida presencia...”
